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Eu sempre pensei que os horários espanhóis eram melhores que outros. Por exemplo, que os portugueses, que os franceses, que os romenos... Os que conheço. Mas há opiniões...
IGNACIO BUQUERAS, PROPONE REALIZAR LOS HORARIOS ESPAÑOLES
"El trabajo nos roba demasiadas horas"
Tengo 63 años, nací en Reus y vivo en Madrid desde hace 40 años. Soy economista y consejero de varias empresas. Estoy casado y tengo dos hijos treintañeros, Nacho y Núria. ¿Política? Más sociedad y menos y mejor Estado. Soy católico. Presido la Comisión Nacional para la Racionalización de los horarios españoles: son un desastre
Continua:
VÍCTOR-M. AMELA - 21/02/2006
- ¿Qué tienen de malo los horarios españoles?
–Son los más irracionales de Occidente. Y nos perjudican.
–¿En qué?
–Nos hacen perder mucho tiempo en el trabajo, tiempo que nos roban del ocio y el descanso: ¡trabajamos más horas que el resto de los europeos!
–¿Somos los más trabajadores de Europa?
–Estar más horas en el trabajo no significa trabajar más: ¡la productividad española es la antepenúltima de Europa!
–No aprovechamos bien el tiempo, vaya.
–En España se valora el número de horas que estás en el trabajo, se prima el estar.
–Fichar.
–Sí. Y, luego, meter horas. Esto estresa al trabajador y es causa de absentismo laboral.
–¿La culpa es del horario?
–En el resto de Europa priorizan hacer, no estar: los horarios están organizados para que menos horas rindan más.
–¿Y por qué aquí no nos cunden igual?
–Porque vamos sumando minutos improductivos, nuestra jornada laboral se alarga...
–¿Cuánto se alarga?
–Unas tres horas cada día, innecesarias. Al mes, ¡son muchas horas improductivas!
–¿Qué hacemos para llegar a acumular tantas horas malogradas?
–A media mañana, media horita para el desayuno..., que se convierte en bastante más. A mediodía, dos horas para comer, que...
–¿Preferiría que muriésemos de hambre?
–Lo sensato sería desayunar adecuadamente en casa, para resistir hasta la hora de comer, hacia la una del mediodía.
–¿Comer a la una? ¿No es eso muy pronto?
–En Europa, a la una y media ya han comido. Antes de la Guerra Civil, ¡también aquí se comía a esa misma hora!
–¿Ah, sí? ¿Y qué nos pasó?
–No está estudiado, pero parece que la escasez de la posguerra nos empujó a jornadas de mañana y tarde...
–Dos horas para comer, ¿es demasiado?
–Es un derroche. En 45minutos –o una hora– se puede comer una ensalada, algo a la plancha y fruta. ¿Para qué más tiempo?
–Para desconectar, relajarse...
–Si comiéramos en casa con la familia y descansáramos en el sofá, tendría sentido. Si no..., lo único que logramos es retrasar toda la jornada, salir tardísimo del trabajo y tener poco tiempo para nosotros y la familia.
–¿A qué hora salen en el resto de Europa?
–Entre las cinco y las seis de la tarde pueden estar ya en sus casas. Y hacia las ocho pueden haber cenado ya. ¡Y así pueden dormir las horas necesarias para descansar bien!
–¿No descansamos bien los españoles?
–De media, descansamos 50 minutos menos que el resto de los europeos. Eso se traduce en somnolencia, con menor rendimiento y con mayor siniestralidad laboral (¡la más alta de Europa!) y de tráfico.
–¿Qué coste económico comporta todo esto a nuestra economía?
–Todavía no está medido con precisión, pero estamos en ello. Y hay que sumar el absentismo laboral: el trabajador siente que desperdicia tiempo de su vida, eso le estresa y al fin deriva hacia el escaqueo o la baja.
–¿Nuestros horarios desmotivan?
–Priorizar el trabajo, entregarle tantísimas horas del día, esclavizarnos a él... ¡Es inhumano!
–De acuerdo, ¿qué alternativa propone?
–Ocho horas en el trabajo, ocho horas para ocio (para tus cosas y las de tu familia) y ocho horas de descanso. Muchas empresas están ya estudiando racionalizar los horarios para tener a sus trabajadores más motivados, con lo que serán más productivos.
–¿Qué consejos daría para lograrlo?
–Valoremos el tiempo: ¡cada minuto es un tesoro irrepetible! Por eso yo he llegado puntual a esta cita que tenía con usted.
–Yo también, ¿eh?
–Pues esto es algo capital. Debemos abolir ese injusto hábito de los minutos de cortesía para tardones: ¡basta ya de primar al impuntual y penalizar al puntual!
–La verdad habla por su boca.
–¡Son horas y horas de nuestras vidas y de nuestras empresas que están robándonos esos ladrones de tiempo! Castiguémosles.
–¿Cómo?
–El otro día quedé con un ministro a una hora. Cuando pasaban cinco minutos de esa hora, le dije a su secretaria que no esperaba más y que ya quedaríamos para otro día...
–Le aplaudo. ¿Qué más podemos hacer?
–Pecamos de reunitis: somos líderes europeos en reunirnos a lo loco, improductivamente. Si hay que reunirse, ¡minutemos la reunión!: tantos minutos para cada tema, y prefijemos la hora del final de la reunión.
–¿Y qué me dice de las comidas de trabajo?
–Que nunca lo son. Y, encima, se regresa tarde a la oficina y en dudosas condiciones para rendir. Lo que alarga la jornada y no deja tiempo para las relaciones familiares.
–¿Acusa a los horarios españoles de fomentar las crisis familiares?
–La familia se resiente, porque toda relación de pareja o con los hijos ¡pide tiempo para poderla cultivar! Y muchos hijos están creciendo hoy sin presencia activa de sus padres, y luego nos extrañaremos de que actúen indebidamente...
–¡No tengo tiempo!, lo decimos mucho...
–El tiempo lo tenemos, y con unos horarios racionales, ¡nos sobraría para gozar de tantas cosas bellas y buenas que nos rodean!
–¿Ve alguna ventaja en nuestros horarios?
–Hombre, nos dan mucho tiempo para confraternizar con compañeros de trabajo, eso sí... Pero no debemos olivdar algo: ¡hay vida después del trabajo!
Fonte: http://www.lavanguardia.es/web/20060221/51234229782.html
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